Los gusanos panteoneros

 

Humor acre, pues sobrio, hiriente, pero humor y buen humor, a fin de cuentas, y acorde con los tiempos que corren y acorde, además, con nuestro propio ánimo; humor amargo, como éste Kukulkán Athalwolf, que nos lastima y quema pero que, al mismo tiempo, de la sonrisa que nos provoca, debe hacernos reflexionar en que nosotros, cada uno de nosotros y no sólo las élites mandantes, tenemos parte de culpa de que este mundo se nos esté
volviendo a cada día más hosco y más amargo. No nos lo merecemos. Pero, para evitar que siga el deterioro nos queda el alma -no destructiva, sino al contrario- del humor y del espíritu crítico que conlleva.

Max Rojas

Autor: Manuel Ruiz Alsina