El Reposo de la Sombra

 

“Estoy aquí, vestida de santa Bárbara bendita, en un modesto pero cómodo ataúd de madera. Van a sepultarme porque mi cuerpo no volverá a dar sombra. Cuando la tierra me reciba, mi padre tenderá una cruz de cal… Me vistieron de santa… porque mi padre piensa que sepultará a una virgen. Me lavaron el cuerpo y con esa agua prepararon los tamales que ofrecerán esta noche para que los convidados devoren mis pecados. No saben cuánto lo necesito: no sólo no merezco llevar este vestido; también he matado a un hombre…”