Monociclo

 

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En Mundo Adriano existen bicicletas sin ruedas –en las que se puede salir de excursión, por supuesto– y hasta un bosque encantado. Porque a sus habitantes nada les gusta más que dar “un pequeño paseo por un adorable bosque embrujado”. Y nadie se aburre: la gente baila, hay robots de diseños insospechados y misteriosos personajes de aspecto insectoide en los rincones de los cafés. Pero, sobre todo, sus criaturas tienen estilo.

Lo mismo para llevar tirantes, que para portar un sombrero, lucir un bigote o fumar (puros o cigarros que nunca están pegados a sus bocas, por cierto, sino que flotan en el aire a unos centímetros de sus labios: así se fuma en Mundo Adriano…en Mundo Adriano no importa qué edad se tenga porque es una máquina del tiempo que nos regresa a la infancia.

A ese tiempo en el que el movimiento es la más importante de todas las cosas, y donde se contempla y se goza desde la altura de un transporte. Si es a bordo de un Monociclo, pues qué mejor.

Bernardo Esquinca