De dioses, espejos y metales

 

dediosesEl poeta juega, pero en un juego terriblemente en serio, con las palabras: las hace y las deshace, las rehace, la recrea o crea de nuevo y, al hacerlo, no sólo da un nombre nuevo a cada cosa sino las inventa y las ubica en ese mundo imaginario –y por tanto tan real como el que usualmente llaman mundo “real”- que es el orbe de la poesía.

Max Rojas
Portada de Víctor Martínez (2005)